lunes, 9 de marzo de 2015

El jardin salvaje
















Aquel jardín salvaje dónde se dirigen nuestros sueños, de nuestras mejores vivencias, desde nuestra infancia, donde me pierdo en bici, donde recuerdo a mis padres, a mi hermano, con mi alma en la mano, jardín espera, no es mi hora, es mi era.

Ali dirección Presa del Rey



















Un jardín tan duro como la Marmota, tan inhóspito como ese recodo en el que el arroyo serpentea y choca con las rocas, donde el olor a campo te inunda y un día cualquiera de invierno primavera, me despertó, quizás en un sitio de donde yo no era, por que si, no era primavera.

Gallu, Ángel y yo mismo en la Marmota
















Lo que si era que se era, fue un dolor de patas tan brutal como los sube y baja de la dichosa marmota, volando con el 29 y  Ángel apretando como un mamón, ya en Majadahonda tuvimos que abortar por los pinchos del jardín, yo creo que mas de 50 por rueda.















Ayer por la presa del Rey, engañando un poco Ali, disfrutamos de otro día estupendo de primavera invernal, que cuando en marzo mayea en mayo marcea, que digo yo que refranes tan curraos!, pos no recuerdo yo un abril de aguas mil, y quien a buen borrico se arrima buena coz le espera, y cientos de refranes y cientos de dichos, que se pierden cuando las personas que los relataban se nos van.















Existe un jardín que tendrá que esperar, mejor no pisarlo de momento, aunque mas de uno conozcamos que lo esta tocando con sus dedos, hacia la luna y volver, hacia el sol del amanecer, donde me despida de ti, quedaras jugando y trotando en ese jardín, en ese, que espero por mucho tiempo no ver, en el que todo tu dolor se fue.




lunes, 23 de febrero de 2015

Arrea Postureo!

























Que viniendo al caso de una foto de Muriel, que postureo! me viene al pelo la misma que os muestreo, regalazo y detallazo de Ali, la que me aguanta en soledad y penurias mis desdichas ciclistas, que pose, que perfil!

Y como mas que el posar, nos gusta arrear!, ni pausa ni respeto, que cuando agaches el jeromo, zas! te aprieto, vueltas y vueltas, el plato gira alrededor, cuando menos te lo esperes, ya estoy por Torrejon.

Ángel sufrió mis arreones, todos aquellos que alguna vez osasteis montar conmigo, ya sabéis que nunca sigo un ritmo, nunca seré Indurain, pero lo que mas me gusta es arrear y apretar, hasta que mis piernas revienten y mi corazón palpite en mi garganta sangre, por las llanuras de esos lobos esteparios acorralados, donde Manolo sufrió nuestras dichas y que sabemos que en un par de semanas nos sobara la oreja, otro que no arrea sino vuela cual velero bergantín!, que ayer pidió la hora y peno un sin fin!

Úcles nos pondrá en nuestro sitio, ese penaero de horas que tan poco le gusta a Ignacio, el muy jodio disfrutando de unas merecidas vacaciones acorralado por el temporal, si si, tu Corombo particular!, seguro que esta sobando en la nieve al ventisquero oscense.

En el relax de mi casa, tecleando a la noche que llega, solo pienso en una cosa, que digo en cientos!, arrear, apretar, zampar, todo lo terminado en ar, que hasta me están entrando ganas de plantar, el cocido se me va, arrea que no llegas, arrea ya!!!




domingo, 8 de febrero de 2015

Adios Domingo!!




















Un domingo Invernal, un domingo al sol, un domingo que se fue, un domingo que ya no esta. En el recuerdo quedará, por siempre ese domingo, el mismo que vivimos en nuestra juventud, aunque todo siempre toca a su fin, domingo etéreo, domingo al fin.

Donde quiera que este ese domingo, ese mismo que se nos escapo, ¿donde estas? ¿dónde se fue? ese domingo, ese que paso por mi vida adolescente, ese que me saludaba al pasar.

Un domingo cualquiera, en la Zarza quemada de los anhelos, con su Mercedes al viento, este domingo recorrió un largo trayecto.

El sendero al que todos partiremos, como domingo vino, domingo hasta luego, Domingo donde vayas, recuerda que seras eterno, pues mientras viva alguien para recordarte, nunca, nunca habras muerto, en este domingo de frío invierno.


martes, 27 de enero de 2015

Abocardados en Calblanque















Podría ser el título de una película de Hitchcock, podría ser un poema de Lorca, podría ser una pintura de Gaudi, podría ser que se te va la olla.

Cuando uno aporrea el teclado, días después, piensa en lo que hizo, por donde paso, el sendero que trazo su lefty, la pisada de mi pie al pateo demoledor subiendo, la arena entre mezclada con la brisa de un mar de invierno, de un paisaje abrupto, de acantilados, cenizas y águilas.

















Ángel, pobre incauto, me ofreció su casa, yo le propuse una rutita, que no nos dejo indiferentes, recorriendo calas, bosques mediterraneos y cañones de otra época, donde mas allá que el tiempo decida detenerse, cual poema romántico,  nuestros ojos se inunden de un sol murciano anaranjado, jamas mis letras podrán expresar tal emoción.























Quizás, solo quizás, apreciamos estos viajes, de desconexión, cuando todo lo que te rodea, cuando ves a gente que aprecias, sufrir en su día, pasarlo mal por lo que sea, es cuando analizamos, que somos polvo y en una puta roca caliza nos convertiremos, o ya puestos, en la Mar!, esa que golpea sin cesar la arena y que ruge en mis oídos cansados al devenir de la vida.






















Tanta trascendencia sin contar lo que vivimos en bici, que al fin y al cabo es de que lo que se trata en este rincón ¿o no? ... La primera parte, subir al Monte Cenizas, calzada Romana desde La Unión, pueblo de minería ausente, nos puso ya finos, arriba fotos de rigor, bajando, senderos de traición, hoyos, arboles cruzados y una falta de practica en este tipo de terreno, que me hizo sentir nulo, Ángel como si nada, disfrutaba cual pájaro.















Pronto comenzamos en Calblanque a sufrir los senderos de piedra, las bajadas imposibles, las calas de ensueño y las ramblas destroza cubiertas, varios pinchazos, pateos por las playas y afrontamos el pasamanos en un acantilado que te quería atrapar, un color verde esmeralda del mar, un azul cielo precioso.

















Tras pateos varios, nos zampamos un bocata cerca de Cabo de Palos, pensábamos que casi todo lo duro estaba ya hecho, jojo!! nos quedaban unas cuantas subidas duras, por bosques donde apenas se apreciaba el sentido del track en mi gps, donde Ángel subía cual gacela y yo penaba como cochino jabalí.















Ya casi a las 18.00 con un bajadote guapo a La Unión, nos plantamos con 62kms y 1.400m subiendo y bajando, sin parar, rompe piernas, una ruta eterna en la bici, inmensa en el alma.
































Como no hay ruta que sin cena se asiente, en los Calderos de Julia degustamos un caldero de Arroz, regado con buen beber y postre exquisito, nos hizo acostarnos sonrientes, aun cansados.


















Un viaje que se fue, otros que vendrán, los problemas seguirán a la vuelta, abocardados y enrevesados en mi cabeza, pero sin duda, durante un momento, un tiempo corto, nos envolvimos en nuestra cápsula, esa que nos hace disfrutar de lo que nos gusta, la bici en todo su esplendor.




lunes, 1 de diciembre de 2014

Cuenca Rocosa
















Hacen mi petada guapa y hermosa, como el oso de peludo y el cuervo volando bajo, por la noche nos zampamos los zarajos, aprieta que te aprieta, fluye como río, la mofeta que tengo dentro, va soltando un poco ruido.

Todo un fin de semana de locura ciclista, con unos buenos amigos, con buena comida y buenos rutones, así se planteo este fin de semana, así nos los hizo saber el alma de las fiestas ciclistas, Ignacio, nos llamo a filas, Manolo nos puso a disposición su casa en Cuenca y nos diseñaron unos rutones conquenses.


Hace años ya estuve por esos lares, haciendo turismo en coche, no es lo mismo ni es igual, cuando llegamos allí el viernes, no paraba de llover, nos mojamos incluso por dentro buenamente, yo tenía algo de miedo a como amanecería, mas bien a la noche, 10 tíos en calzoncillos en una casa metidos y con mucho amor por dar, afortunadamente mi ojal no fue perturbado por los ronquidos en la noche.

Cuenca saliendo de noche



















Tras un desayuno en lo que parecía el camarote de los hermanos Marx, preparamos bicis, nos vestimos con ropa de lluvia, que nos duro media hora seca, me puse hasta una bolsa de basura en la cabeza, la cual tuve que quitarme al rato, que calor!!,...

Los Rocosos













Los senderos prometían, ya al principio, saliendo de Cuenca, el Júcar desbordado, mis sensaciones nefastas, barro, charcos, lloviendo, algo me hacia pensar que tendría que estar en las Bahamas tomando Daikiris, pero no, mejor en Cuenca pasando frío y mojado hasta los huevos.

La Senda del Botánico















La senda del botánico, las hojas en el suelo, los ríos inundan las rocas, el cielo cubierto, Dani y Nano al tran tran, Manolo tirando como una mula, de vez en cuando nos costaba encontrar el track, que si cruzo esa loma, que si tiro por allí me quito 37,5 m de ascensión acumulada, panda de blandos!

Aprieta Daniiiii!!











Miguel momentos antes de las dudas gepeseras















Con casi 25 kms en Buenache se quedan Miguel, Dani y Nano, no me quede yo de milagro, esto era inhumano, un sin sentido, apenas podía ver el paisaje y disfrutarlo, allí ellos se repusieron bajo la lumbre, a precio de oro, eso si.

Cerca de Buenache estaba todo encharcado

Como se ríe el truhán de Manolo




































El resto, continuamos hasta Uña, las cuales hacia mucho tiempo que no sentía, cada bajada era un suplicio de agua golpeando la cara, con 45 kms nos plantamos en el bar, arrasamos con cafés, bocatas, caldos calientes. Nos descalzamos, tratamos de secar ropa, Luis estaba tiritando, en Valencia no hace este frío jeje, le di un abrazo amaroso y se calmo.

Aquí calentándonos en Uña

Otros se calentaban en Buenache

































Quedamos seis para acabar la ruta, Muley se fue por carretera a Tragacete, dónde recogió la furgo para ir a buscar a los tres de Buenache, aunque ellos ya habían retomado dirección Uña.

Fotos de Rigor saliendo del Bareto de Uña

Manolo y la Laguna de Uña



































Los rocosos blandiblú, procedimos a subir el Escalerón de Uña, que ya entiendo por que lo llaman así, tenías que agarrarte bien a las rocas, si no querías patinar y a todo esto con la bici.

Juan en pleno Escalerón subiendo a Mordor



















Arriba unas vistas preciosas, la laguna de Uña, las Rocas serpenteando, continuamos, Ignacio andaba un poco mareado, yo estaba con presión intestinal, Juan, Ángel y Luis dando sprints.

Cuidado que las manos van al pan!!




















Durante un tiempo, Juan y yo estuvimos con Ignacio, subiendo ríos de agua, bajando congelados, algunos tramos andando, otros con una ventisca y rozando los cero grados a casi 1,800m















Las cinco de la tarde y esto que no terminaba, Ignacio se va cual gacela en la ultima subida, Manolo y Ángel desaparecen como perracos llevados por el diablo, a Luis le tenemos que ayudar a ponerse guantes y subir cremalleras, esta con hipotermia, claro que yo estaba como pa tirar cohetes, bueno esos los tire por la noche.

Laguna Uña


















Ultima bajada Juan, Luis y yo, no siento las manos, no siento los triceps, ya no se ni lo que siento, barrizal, lo que faltaba, charcos, tirones en las piernas, tengo que andar, retomo, ultima subida y por fin!! Tragacete al fondo, veo a Dani, me alegro que estén tan pendientes de nosotros, se portaron fenomenal el comando kakitas! jeje.












Llego al Hotel, suelto lastre, nos duchamos, por separado, Ángel y yo, compartimos impresiones, estamos agotados, con tirones hasta en las orejas.

Tragacete



















Por la noche nos bebimos hasta el agua que bajaba de la montaña, esa que nos quiso atar en las tinieblas y que no pudo dejar que no me zampara una gachas y un arroz con leche, entre montones de comida variada.

Los 4 jinetes

















La cama me atrapo en la oscuridad y el cansancio no me dejo dormir mas de 6 horitas, no pasa nada, al día siguiente mas de lo mismo.

Juanillo

















Sobre las 9 de la mañana tras desayuno continental, nuestro maitre Carlos Areces, compagina Museo Coconut y Hotel El Gamo, duro trabajo el que tiene, procedimos a  dar pedales. Nano, Dany e Ignacio no salieron y fueron todo un apoyo para ese día.

Luis aprieta que te nos congelas!!



















Al poco de salir de Tragacete, nos hartamos de subir, casi todo a pata, que reventón nada mas empezar, los arboles, las rocas, no nos dejaban pasar, como sino quisieran que continuáramos.

Manolo el Rocoso!

















Algún esqueleto de gamo, sensación de estar perdidos en la nada, aquí el tiempo se paro en el Paleolítico, esa dieta que tanto le gusta a Luis, algún bocado le vi dar a las gacelas esteparias.

Aquí el colega se zampo el Gamo


















Serranía Cuenca















Algún rampote, algún pedregal y en una bajada por pista un gamo nos quiso dar una coz a Juan y a mi, increible!, nos paso tan cerca que hasta me dio la impresión de que nos guiñaba un ojo, que salto y ligereza. Un subir, un bajar, tras 30 kms llegamos a Las Majadas, allí nos esperaban las furgos, casi la 1 de la tarde, el tiempo empeoro, optamos por quedarnos, nos cambiamos, guardamos todo el percal y nos fuimos de comida a Cuenca.
Miguel y Muley

Muley bajando hacia Las Majadas


Un final a todo un fin de semana de petadas, a comer, a dar pedales, pero sobre todo, de amistad, cada uno con nuestros propios problemas, con sus quebraderos de cabeza, pero coño!! me duele la mandíbula de reírme, sera que no soy un tío Rocoso del Paleolítico, sera que solo soy de Madrid.


miércoles, 12 de noviembre de 2014

Sin Palabras


lunes, 3 de noviembre de 2014

lunes, 27 de octubre de 2014

La Sierra de la Cabrera
















Por la Sierra de la Cabrera andaba un cabrón,
sería un político que robaba, seria un puto ladrón!,
esta vez va a ser que no.

Eran dos ciclistas globeros al sol,
sendero viene, bajada va,
Bustarviejo a lo lejos,
un albergue en el recuerdo.
Valdemanco, Navalafuente y una Sierra pedregal,
tanto como sus rocas, su jara y este otoño singular.










En un domingo de octubre,
triste sin mas,
las hojas en el suelo,
marcan un frío que vendrá.

En el resuello de Ali,
en cada rampa al pedalear,
su inocencia en la bici,
su sonrisa al petar.














¿Y yo hacia donde voy?
en el reflejo del arroyo,
me veo el careto madurar,
viejo, cansado, la vida al pasar.





















Después del encierro, vino el despertar,
en este domingo de otoño,
la luz al fondo pide pasar,
siguiendo el río, hacia la mar.